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Lara Magdaleno Huertas

Por Pati Blasco

Lara Magdaleno. Los secretos de sus versos en “Montañas probables”.

Lara Magdaleno ya nos sorprendió con su divertida novela «Un extraño en los Alpes», con la que resultó finalista del Premio Desnivel de Literatura 2021. Ahora vuelve a hacerlo en un registro totalmente diferente, la poesía, con «Montañas probables». En esta entrevista nos desvela los secretos de sus versos, de su escritura.

Hagamos algo que no sea morir… Es la frase que finaliza los dos poemas iniciales de Montañas probables, una metáfora de cuántas cosas nos hacen morir de modo real o simbólico.

Podemos renunciar a la cumbre para salvar la vida, movernos para que la monotonía y la inacción no nos paralicen, desafiar al miedo para mantener motivado nuestro corazón, y podemos huir de lo predecible de la prosa para explorar si la poesía nos salva de algún modo, con una mirada menos previsible sobre las montañas.

Compartimos con vosotros esta entrevista a Lara Magdaleno, llena de poesía también, de honestidad y de posibilidades… como ella misma dice en ese intento de «sorprender, conmover y extrañar al lector… con una mirada menos previsible sobre las montañas».

¿Cómo has pasado de un registro de novela humorística a la poesía?

Trabajé durante un año en Montañas probables al mismo tiempo que un proyecto de narrativa totalmente opuesto. En función de cómo me sentía hacía avanzar la prosa o la poesía. Montañas probables responde a un momento personal de inquietud y la montaña me ofrecía el simbolismo para registrar ese estado anímico.

¿Qué ha sido lo más complicado?

Las sucesivas lecturas, meses después de escribir, en momentos muy distintos a nivel personal. Ha sido difícil corregir un texto siendo fiel a un sentimiento que tal vez ya no era el protagonista, buscando el equilibrio entre qué eliminar, modificar y mantener.

Convertir en lírica el argot montañero ¿de dónde nace?

Hay muchos escritores que han utilizado la montaña como escenario y pretexto para sus obras y por otra parte, muchos alpinistas han narrado sus experiencias en novelas, ensayos o documentales. Se me ocurrió si podía existir poesía entre tanto tecnicismo al ser actividades (el barranquismo, la espeleología, la escalada o el alpinismo) tan deportivas pero tan en contacto con la belleza. Y asumí el reto de intentarlo.

Montañas persona…montañas inertes.

Las dos partes del libro se pusieron de manifiesto al organizar los poemas ya que al ser un proyecto tan largo en el tiempo hubo momentos de desamor con la roca y la cima, un cierto distanciamiento que me hizo personalizar la relación con la montaña. De ahí a poner en valor las cumbres y paredes con pasiones, historias o emociones solo había un paso, un paso alpino, corto en distancia pero largo en el tiempo.


Y esa maravilla de que esté acompañada de las ilustraciones de Laura, ¿cómo surgió vuestra colaboración?

Conocía el talento de Laura a través de su hermana melliza Amelia, gran amiga y lectora. Cuando acabé el poemario fue evidente que sin imágenes se quedaba huérfano, como una cordada que de pronto pierde un miembro, y le lancé la propuesta de colaboración. Laura ha hecho un esfuerzo enorme porque desconocía muchos términos técnicos que aparecen en el libro y antes de leer los poemas tuvo que aprender sobre el entorno y los tecnicismos en sí. Ha pintado mucho y espero que algún día pueda exponer no solo los originales del libro sino las acuarelas que se quedaron por el camino.
¿Qué querías transmitir en este poemario?

Quería contar historias, a través de un formato diferente. La poesía invita más a la propia interpretación que la narrativa. Me ilusiona saber que a cada lector, montañero o no, le ha propuesto otra perspectiva o le ha removido una vivencia que había quedado dormida.


¿La poesía es a veces el único lenguaje capaz de abarcar lo que la montaña representa en nuestro interior?
No creo que sea el único, hay prosa bellísima que nos envuelve de montaña, pero la mirada poética es una manera de percibir lo que nos rodea. La montaña nos sorprende en su grandeza y su complejidad.
La roca que puede ser un enigma y parecer viva, el agua al saltar, el viento, los árboles y su caprichosa anatomía adaptada al medio…no son sino un motivo de asombro para el observador. Ese intento de sorprender, conmover y extrañar al lector es lo que caracteriza al lenguaje poético.


¿Cómo es eso de que para la escritura te gusta firmar con tus dos apellidos?
Utilizo mis dos apellidos porque el segundo es el de mi madre, que ha sido profesora de lengua y literatura y que me ha inculcado la pasión por la lectura. Mi madre, además, ha sido una gran contadora de historias y cuentos, muchos inventados por ella. En parte, soy quien soy gracias a sus enseñanzas.

¿Qué ha supuesto para ti firmar este año en la Feria, acompañada de Sebastián Álvaro y ¡disfrazada de exploradora británica de los años 20!?

Estar en la Feria del libro de Madrid siempre es un privilegio. Este año, con libro de estreno, había incertidumbre. ¿Enganchará un libro de poesía recién salido? La posibilidad de firmar compartiendo espacio con Sebastián Álvaro (y lo que representa como periodista y alpinista) ha sido un privilegio. La anécdota de vestirnos de 1924, en homenaje a la desaparición de Irvine y Mallory, fue muy divertida, y los trajes y tocados eran una preciosidad. Nos sentimos auténticamente como ladies británicas.

Sin montañas ¿vivir es una anécdota?

Tal y como yo concibo las montañas, sí. La vida es una sucesión de dificultades, preparativos, entrenamientos, desafíos, luchas, derrotas y victorias. En la exploración y el descubrimiento nos sorprenden bellezas increíbles como glaciares, nieves, formaciones rocosas o cascadas. Lo plano y previsible puede ser un descanso, pero una vida lineal carece de aventura.

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