Tras el éxito de su primer libro Actitud. El arte de escalar, José Manuel Andújar, Hippie, vuelve a la carga con un manual de instrucciones de nuestro cerebro desde la mirada de la neurociencia, y un catálogo de herramientas únicas y diferentes para aprender a manejarlo y a gestionar las emociones. El objetivo es disfrutar de la escalada y evolucionar.
Hablamos con él en profundidad de su «última criatura»:
.- Hace ocho años que publicaste tu primer libro Actitud. ¿Dirías que has evolucionado y aprendido mucho desde entonces?
Desde luego que sí. El arte de escalar fue el principio de un cambio profundo en mi vida que se inició en Tenerife, allá por el 2014 y que, podríamos decir que culminó hace relativamente poco con la quinta edición del libro, en el 2022. Momento en el que me sentí dispuesto y preparado para empezar a escribir Máxima Actitud.
Desde entonces han cambiado muchas cosas en mi vida. Básicamente transformé mi forma de percibir el mundo y relacionarme con él. En un principio tan solo quería aprender a disfrutar un poco más de la escalada y mis relaciones, muchas de las cuales estaban por aquella época ligadas a ésta. Más adelante, a medida que profundizaba en la filosofía del Budo, de la mano de las artes marciales y el Yoga, mis inquietudes fueron creciendo. Cada día que pasaba sentía la necesidad de comprender un poco mejor todo lo que sucede en el cuerpo y a través éste; la mente y las emociones; nuestra forma de interpretar lo que nos sucede, y razonar y la profunda relación entre los estados emocionales y la toma de decisiones.
Hoy han pasado ocho años de la primera publicación de El arte de escalar y podríamos decir sin riesgo a equivocarnos que soy una persona totalmente distinta. Con mis libros trato de compartir ese cambio. Escribir para mí es una forma de hacer terapia con la que me observo, analizo y autorregulo constantemente, inspirado por el ideal de ser una persona mejor cada día que pasa.
.- ¿Qué te parece la afirmación de Iker y Eneko Pou de que «este libro es como un mapa, el mejor mapa de la mente que un escalador podría llevar a la montaña»?
Pues además de suponer todo un honor para mí, viniendo de quien viene, creo que es una forma muy acertada de definir las intenciones de mi trabajo. De hecho, yo mismo lo digo en la introducción del libro. Y es que una de mis estrategias preferidas de aprendizaje es la auto observación, para la cual muchas veces andamos perdidos/as sin una guía que nos ayude a ubicar todas esas sensaciones y emociones que se dan en la mente y a través del cuerpo. Los escaladores utilizamos mapas para llegar a las zonas de escalada y una vez en ellas utilizamos croquis para identificar e interpretar las vías que queremos escalar. De igual modo las personas que estudian medicina, cirugía o terapias corporales utilizan atlas del cuerpo humano para la identificación y el estudio de sus diferentes partes; órganos, músculos, huesos… Con este libro yo pretendo facilitar un pequeño mapa de la mente y lo sentido a través del cuerpo. En este caso, el cerebro, que es el principal órgano relacionado en la interpretación de los estímulos que recibimos del mundo.
.- En este libro participa mucha gente… ¿Cómo ha sido para ti acoger tanta colaboración?
Ha sido una auténtica pasada! Por eso, cuando me decidí a escribir sobre neurociencia e inteligencia emocional supe, desde el primer momento, que aquello que hiciera tendría que ser accesible y fácil de comprender para todas las personas. En mi caso ha resultado fácil hacer el mensaje accesible al público, porque la escalada es un mundillo en el que las emociones están muy presentes y, aunque pocos, me preceden algunos trabajos interesantes como Guerreros de la Roca, Mastermind, o mi primer libro Actitud, el arte de escalar. El discurso estaba claro y la forma de narrarlo también. Pero quería ir más allá y ofrecer una experiencia lo más completa e interactiva posible, que fomentara el interés, la curiosidad y la confianza en el mensaje. ¿Y qué mejor para ello que contar con algunas de las figuras más relevantes del panorama internacional, relatando sus propias experiencias y reflexiones y, la relación que éstas tienen con el contenido del libro?
Además de ello, si con mi trabajo, por humilde que sea, puedo ayudar a visibilizar el de aquellas personas a las que admiro y aprecio, tanto en lo profesional como en lo personal, generando algo de trazabilidad que nos ayude a todos/as a ganarnos un poco mejor la vida, pues mejor que mejor. Porque Juntos/as somos más fuertes y capaces de llegar más lejos.
.- El miedo está muy presente en este trabajo, ¿cómo lo abordas?
El miedo está presente en todo y en todas partes. Por eso trato de abordarlo con la mayor naturalidad posible. Hace algún tiempo durante una de las charlas que doy de vez en cuando en la librería Desnivel, alguien me preguntó: «¿Cómo puedo hacer para vencer el miedo?». Definitivamente ignoro la respuesta a esa pregunta, aunque se me antoja que es una batalla perdida, por eso le contesté con otra pregunta: «¿Qué te parece si, en lugar de intentar acabar con él, nos centramos en aprender a disfrutarlo?». Su reacción fue de asombro y desconcierto. Tras hablar un poco de ello, al terminar la conferencia esta persona se acercó a mí y me dio las gracias. «Llevo años sufriendo por sentirme incapaz de vencer al miedo. Cada vez que siento miedo escalando me cohíbo y reprimo mis emociones por “Miedo” a sentirme juzgada. Todo el mundo me dice que no tenga miedo, que no es para tanto, que me exponga y luche contra ello, pero nunca nadie me ha dicho que lo disfrute. Gracias».
Esa es mi forma de abordar el miedo. Simplemente aceptándolo. Transitando con la mayor naturalidad y, en la medida de lo posible, disfrutándolo.
Cuando vemos a escaladores como Alex Honnold en Free Solo, con quien hablo sobre ello en el libro, o a «la Mujer Adrenalina», como algunos han bautizado a Marta Jiménez, escaladora y saltadora de BASE, quien precisamente habla sobre esto en su colaboración, a menudo nos preguntamos cómo son capaces de hacer esas cosas. La respuesta es sencilla: disfrutando de ello con la Máxima Actitud.
.- ¿Qué crees que aporta el saber cómo funciona tu cerebro y una adecuada gestión de las emociones a una persona que escala o hace deportes de montaña?
Básicamente el principal aporte de Máxima Actitud para las personas escaladoras es conocerse mejor.
Lao Tse dice: «Conócete a ti mismo y conoce a los demás. En cien batallas, nunca estarás en peligro». Buda, por otro lado dice: “El sufrimiento forma parte de la vida. La causa del sufrimiento es el deseo. La manera de trascender el sufrimiento es la aceptación. Para aceptar el sufrimiento, observar de forma correcta”.
Algo que sucede habitualmente es que las personas nos dejamos atrapar por los entresijos de la mente. Las emociones viscerales, los impulsos momentáneos, arrebatos de ira, de pasión, miedo o desconfianza marcan nuestras vidas. Esto está bien, porque es natural y ha marcado nuestro camino en la evolución, pero también puede convertirse en una trampa si no somos capaces de transitar esos estados emocionales de forma sana y coherente con la realidad objetiva de lo que sucede en nuestro entorno. Un arma de doble filo. Antonio Damasio, uno de los principales referentes y pioneros de la neurociencia actual, lo define como el marcador somático: como los recuerdos de respuestas corporales, a menudo inconscientes, que quedan alojadas en nuestro cuerpo, resultado de diversos estados emocionales. Estas experiencias pueden tener un contenido emocional agradable o desagradable, lo cual condiciona nuestra respuesta futura a estímulos similares.
Así pues, cuando una persona accede a esta información, el funcionamiento de la mente y el cuerpo, en este caso, aprende a interpretarla y a relacionarla con sus estados emocionales. Tiene infinitas más posibilidades de evitar que se produzca un trauma. Y en el caso de que éste exista, abordarlo con las herramientas adecuadas para poder trascenderlo de forma adecuada y eficiente.
.- Cuerpo… Mente… ciencia… emoción ¿es necesario dejar de separar y compartimentar y atenderlo como un todo?
Desde luego que lo es. Sobre todo si queremos integrar conocimientos para poder aplicarlos trascendiendo las limitaciones de la dualidad y evolucionar de forma acorde a los ritmos que marca la vida en la tierra. Resulta que todas las grandes corrientes filosóficas de la antigüedad como el budismo, taoísmo en Asia, o el estoicismo en Grecia, muy de moda en la actualidad por cierto, predicaban la indisoluble relación entre mente, cuerpo y espíritu. Y todas ellas abogaban por la importancia del equilibrio entre sí para el fomento y mantenimiento de una buena salud. Comprendiendo como partes diferenciables pero no separables de un solo ser, ámbitos como el estado físico, emocional, intelectual, espiritual etc. Incluso las grandes religiones como el hinduismo, el judaísmo, cristianismo e islam, ponen énfasis en la relación entre el cuerpo y el espíritu. Pero sucedió que en el año 1637 René Descartes formuló su famosa frase “Cogito ergo sum”, “Pienso, luego existo”, en su Discurso sobre el método, sentando las bases para la interpretación mecanicista del cuerpo humano y del mundo en general. Poco después Newton haciendo alarde de esa disociación entre Holos y materia formuló sus diferentes teorías estableciendo las leyes de la mecánica clásica.
Este cambio de paradigma ayudó tremendamente a que campos como la industria y la medicina evolucionaran drásticamente. Muy rápido en un periodo muy corto de tiempo. Lo cual trajo consigo innumerables avances y mejoras en muchos aspectos de la vida, pero en silencio, fue separándonos de la sensación de pertenencia y unión con el universo. Lo que deriva en una gran disociación e incomprensión de las leyes de la naturaleza, más allá de Newton.
Nuevas corrientes y disciplinas terapéuticas como la somática o la transpersonal, ambas respaldadas por la neurociencia, nos ayudan a interpretar y comprender los diferentes fenómenos psicológicos y espirituales que vinculan la emoción con la sensación y los recuerdos (regulador somático). Otras disciplinas como la física cuántica y la física teórica, nos ayudan a establecer teorías y reconocer el comportamiento de la materia, y lo que no lo es, cuando ésta es tan pequeña que resulta imperceptible para el ojo humano. Demostrando una y otra vez que todo está relacionado entre sí de forma holística.
La neurociencia ayuda a reconocer y comprender todos los vínculos y las relaciones entre lo que sucede dentro de nuestro cuerpo y fuera de él. En este campo la Dra Nazaret Castellanos es toda una pionera que estudia desde los efectos de la meditación en el organismo a cómo los corazones de las personas se acompasan cuando éstas se comunican o viven experiencias compartidas afines. Un trabajo muy interesante por cierto, que te invito a investigar.
.- Si quieres brillar, báñate en polvo de estrellas.
¿Qué sería de Peter Pan sin Campanilla, Wendy, los niños perdidos y el capitán Garfio? Pues que nadie tendría motivos para considerarlo un héroe. Su figura carecería de la más mínima relevancia como arquetipo, más allá de un niño narcisista que se niega a asumir la responsabilidad de crecer, hacerse adulto y asumir las responsabilidades que le corresponden.
Sucede lo mismo con todas nosotras y, por supuesto, conmigo. Como te he dicho antes, yo no sería nadie sin las personas de las que me rodeo. Es cierto que algunas hacen daño, pero a menudo suelen aportar grandes lecciones de vida. Otras te acompañan bien y ofrecen todo lo que tienen para garantizar que tu paso por esta vida sea más interesante. A todas esas personas va destinada esta frase. Y para comprenderla no hay más que echar un vistazo a la portada del libro, con Adam escalando a vista El Gran Bellanco. En la contraportada Iker y Eneko me regalan una maravillosa analogía que suma valor a mi trabajo. Y a lo largo de todas las páginas del libro otras personas importantes para mí como Lucía, Rafa, Pineda, Marta y Erich, Andrea, Carlos, incluso Alex Honnold han tenido la amabilidad y buena fe de dedicar parte de su precioso tiempo a hablar conmigo y escribir unas líneas para mi libro. Sin pedir nada a cambio, por amor al arte, como se suele decir. Eso es bañarse en polvo de estrellas. Vosotras y todas las personas que me acompañan, que me leen y que siguen mi trabajo sois mis estrellas. Yo tan solo brillo alumbrado por la inevitable grandeza de vuestro reflejo.
.- Dime una de tus palabras de poder preferida…
Máxima Actitud!

