Begoña Santos Olmeda en la Libreria Desnivel

Por Pati Blasco

Las “Mujeres que mueven montañas” de Begoña Santos Olmeda.

“Lo que más une a las historias es que sus protagonistas son mujeres fuertes que se han enfrentado a situaciones inusuales con valentía y determinación. Sus historias merecen perdurar en el tiempo.”

«Me gustaría que la gente que lo leyera se sintiera transportada como yo, a otros contextos, a otras vidas y se pusiera en la piel de estas mujeres. Quiero que vivan esto. Creo que enriquece nuestras vidas y nos hace entender mejor quienes somos y el mundo en el que vivimos».

¿Por qué decidiste escribir estas ocho historias de mujeres en particular?
La elección de las historias y las protagonistas fue sobre la marcha, basada en temas que me interesaban especialmente o en mujeres de las que oía hablar o veía en los medios y me llamaban la atención. Eso, sí, tenía claro que quería que hubiera variedad en los perfiles, por el tipo de relación que las mujeres tuvieran con la montaña —montañeras, científicas, mujeres que viven en un entorno rural—, por sus orígenes, por el contexto en el que vivían y por su manera de ver la vida.

De todas maneras, mi idea inicial no estaba enfocada solo a mujeres. Sin embargo, según avanzaba en la escritura fui cada vez más consciente de que había muchas historias de hombres que ya se habían contado desde todos los ángulos posibles y que había un vacío en relatos que pusieran el foco en las mujeres. Me interesaron más, y, casi sin darme cuenta, me fui decantando por historias con protagonistas mujeres.

Los relatos no son crónicas ni perfiles periodísticos. ¿Por qué abordaste la escritura desde la subjetividad de las protagonistas y los sucesos a los que se enfrentan?
Me interesaba la parte más humana de sus vidas, la que nos hace realmente conectar con gente muy diferente a cada uno de nosotros, independientemente de quienes sean, dónde vivan o las circunstancias que les rodeen. Escribir tratando de ponerme en su lugar me ha abierto una ventana a sus vidas. Sus vivencias me provocan admiración y sorpresa y me hacen salir de mi zona de confort. Además, creo que intuyendo cómo se sienten y cómo piensan es como más cerca nos podemos encontrar de ellas y, por extensión, comprender el entorno en el que viven.

Cuéntame un poco cómo fue el trabajo de documentación… tengo entendido que, salvo con Anne Lister, por cuestiones obvias, entrevistaste a todas las protagonistas…
Según iba eligiendo las historias que quería contar, buscaba las maneras de contactar con las mujeres. Recurrí a Internet y a veces a alguna persona que las pudiera conocer. Una vez contactaba con ellas, les proponía que su historia formara parte del libro, y si aceptaban, las entrevistaba. A veces, la mala conexión a internet desde determinados lugares, o las dificultades para comunicarnos en un idioma que manejáramos las dos, añadieron complejidad al trabajo.

Casi la mitad de las veces la respuesta que me dieron fue negativa, algunas incluso después de haberme dicho inicialmente que sí. Esto hizo que el proceso de escritura se alargara. De todas maneras, estoy muy contenta con las historias que sí pude escribir y forman parte del libro

Un libro coral puede complicarse a la hora de definir un hilo conductor. ¿Cuál dirías que es el hilo de Mujeres que mueven montañas?
Al principio consideraba que el principal hilo conductor era la montaña, ya que en todas las historias hay un espacio físico, una montaña, en el que se desarrolla parte de la acción. Sin embargo, luego me fui dando cuenta de que tanto como la montaña, lo que más une a las historias es que sus protagonistas son mujeres fuertes que se han enfrentado a situaciones inusuales con valentía y determinación. Sus historias merecen perdurar en el tiempo.

Tu trabajo en el ámbito de las migraciones internacionales, ¿hasta qué punto ha influido en la escritura de este libro?
En el libro hay varias historias de personas que han tenido que huir de sus lugares de origen debido a la persecución o la guerra, y que con más o menos suerte, buscan un lugar donde vivir. Respeto mucho a estas personas que siguen luchando por su futuro, o el de sus hijos e hijas, a pesar de haber vivido estas situaciones. No podían faltar en el libro.

¿Qué te gustaría que aportara Mujeres que mueven montañas?
Me gustaría que la gente que lo leyera se sintiera transportada, como yo, a otros contextos, a otras vidas y se pusiera en la piel de estas mujeres. Así, serían capaces de subir el K2 respetando al Apu que lo habita; cargar con 20 kilos de verduras en la cabeza mientras suben al Kilimanjaro para ser independientes y evitar casarse sin desearlo; llevar a un grupo de chicas de una minoría étnica discriminada a una cumbre de Afganistán sin apenas medios materiales; salir a los Alpes al atardecer a rescatar a personas migrantes que se hayan perdido en la oscuridad de los caminos; enfrentarse a la amenaza de un volcán o viajar por todo el mundo recabando datos sobre los glaciares para entender mejor su evolución.

Quiero que vivan esto. Creo que enriquece nuestras vidas y nos hace entender mejor quienes somos y el mundo en el que vivimos.

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