En esta entrevista Sílvia Vidal nos habla de su nuevo libro, «Hay luz entre las cuerdas«, una cosmovisión sobre las grandes paredes, destacando aquellas ascensiones realizadas en solitario, de forma autónoma y sin ningún medio de comunicación: ni radio, ni teléfono, ni GPS ni partes meteorológicos. Todo ello unido a una visión íntima del mundo y de la vida.
Llevabas tiempo con propuestas e invitaciones para escribir un libro y ahora lo has hecho ¿Cuál ha sido el impulso para abordar este reto?
Las circunstancias. Tenía que ir de expedición, en solitario. Llevaba medio año preparándola y preparándome y a siete días de viajar tuve que cancelarla de forma abrupta e involuntaria. Voy de expedición cada X años, y cada una de ellas es un proyecto vital que para mí, marca un antes y un después. Que se cancelara iba más allá de no poder escalar una pared.
Justo en ese momento me llamaron de la editorial Arallibres para que escribiera un libro, en catalán, y en esta ocasión dije que sí sin pensarlo demasiado. La condición fue publicar ese mismo libro que también traduciría al castellano, con vosotros (Desnivel). En ese instante sentía un vacío y la propuesta me pareció una manera de llenarlo.
No es un libro solo de expediciones y escaladas, hablas de tu cosmovisión y de experiencias importantes en tu vida…
Las expediciones, las vías escaladas, ya las he contado anteriormente, a través de artículos, conferencias… Si escribía un libro tenía que contar otras cosas, que son las que hacen que no sea solo un libro de montaña y escalada, sino un libro para todos los públicos. Escribir sobre aquellos temas que definen mi persona y ayudan a comprender por qué, cómo y para qué escalo. Porque la escalada es un reflejo de cómo vivo.
En Hay luz entre las cuerdas recorres muchas de las paredes que has ascendido desde tus comienzos hasta hoy y nos llevas por toda la experiencia ¿Ha sido un viaje retrospectivo para ti, de volver a vivir toda tu historia de escaladora?
Ha sido un recordar y repescar memorias, de una forma totalmente anárquica y caótica, sin una cronología ordenada. Escribía sobre lo que me venía en mente, fuera del año que fuera. También repesqué artículos antiguos de expediciones, para que el relato fuera lo más fiel posible a lo que viví en su momento. Pasé más horas ordenando toda esa información que escribiendo, y esa parte de poner orden ha sido la más interesante para mí, porque lo que escribía ya lo conocía (eran mis vivencias), pero ordenar esas vivencias, es ir más allá de ellas. A medida que ordenaba, conectaba temas.
¿Ha sido difícil aunar esa parte de acción: aventura, viaje y escalada con otra más reflexiva e íntima?
No, porque cómo vivo y cómo escalo, no son conceptos que pueda separar.
¿Cuál ha sido para ti el mayor reto de este proyecto?
Atreverme, finalmente, a escribirlo.
Me gusta cuando hablas de que no vas de expedición de la manera que vas para jugarte la vida…
No tengo tendencias suicidas, aunque sé que las actividades que hago tienen riesgo, sobre todo por la manera cómo las afronto; en solitario, incomunicada, en lugares remotos, de forma autónoma… Hay quien cuestiona si no es demasiado riesgo, si no es una inconsciencia, si no es egoísmo, si no… de todo. Para mí la cuestión es si aquello que me propongo me ilusiona, me motiva, me activa… Poder sentir físicamente esas ganas de ir y de experimentar con la incertidumbre. Me parece una manera bonita de honrar mi vida, porque me permite apreciarla en gran magnitud.
Una de las claves de tus escaladas, que nombras en el libro, es convivir con las incertidumbres y los miedos…
El miedo me da una dirección hacia donde ir, me da información de aquello que todavía no sé gestionar. La incertidumbre me motiva, porque motivarse con algo que ya sabes el resultado o que ya sabes cómo hacerlo, no es motivante.
Y dices que «Para mí la libertad no pasa por poder hacer lo que quiera cuando quiera, pero sí por poder decidir cómo quiero vivir e intentar llevarlo a cabo, con o sin facilidades».
Para mí, la libertad no es prescindir del entorno en favor de mis necesidades o deseos, sino buscar la manera de llevar a cabo todo aquello con lo que sueño, cueste lo que me cueste. Implicándome, responsabilizándome.
Cuentas que sientes más facilidad para moverte y avanzar cuando estás en la naturaleza frente a un gran reto…
La naturaleza es muy poderosa, te puede arrastrar hacia la cumbre o hacia el agujero, y te lleva a los extremos continuamente. No es fácil estar en un entorno salvaje, en plena naturaleza, sin apoyos externos. Estamos olvidando nuestra parte animal, que pienso es la que nos permite conectar con ese entorno natural. Conectar con él, no significa que no sufras las inclemencias o incomodidades del entorno, sino que estando ahí te sientes bienvenido.
La importancia de haberlo soñado previamente dices… ¿soñaste con este libro?
No mucho.
¿Qué te gustaría trasmitir con este libro o qué te gustaría que aportara?
Que explorando nuestro potencial personal, experimentando más allá de nuestra zona conocida, podemos auto-sorprendernos gratamente.
¿Hay luz entre las cuerdas?
Sí, como en cualquier otra parte, solo que a veces nos cuesta verla.

