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La luz de Yosemite.  por Ediciones Desnivel

Por desnivel.com

Antonio Ruiz Munuera: “En los relatos cortos está la esencia de muchas cosas”

Antonio Ruiz Munuera (Lorca, Murcia, 1966) siempre ha estado hechizado por los espacios abiertos. Su profesión oficial es la de profesor de Educación Secundaria, pero fuera del trabajo dedica su tiempo a otras tareas como la escritura.

Todas estas actividades, combinadas, han dado forma a ‘La luz de Yosemite’, un libro de relatos breves que ha quedado finalista del Premio Desnivel de Literatura 2014. Le conocemos mejor en esta entrevista en la que nos revela algo inesperado: nunca ha estado en Yosemite.

¿Por qué elegiste Yosemite como eje de tu libro?
Desde que era un chaval he hecho escalada en roca y Yosemite era una referencia muy lejana, lo veía como un sueño que tenía que conseguir. En otros sitios he podido escalar pero allí aún no.

¿No has escalado en Yosemite?
No he estado en Yosemite, el libro es pura ficción. Para mí ha sido muy complejo. Empecé con este proyecto hace varios años, entonces tenía muy cercano poder ir allí. No lo conseguí por distintos motivos y pensé: “Bueno, ¿por qué no seguir escribiéndolo?”. Ha sido difícil escribir a base de documentación porque quería que todo fuese verosímil. Había leído mil cosas pero no he pisado Yosemite, así que me parecía una apuesta muy compleja con el riesgo de que cualquiera que lo leyese pudiese decir algo. La novela es así, es una impostura. Lo mío es una ficción muy documentada en datos reales.

“Ponerme en el papel de los protagonistas no me ha costado nada, llevo toda la vida escalando”

¿Qué es lo que te ha costado más reproducir con palabras?
Recrear los espacios, el ambiente, en entorno físico. Eso lo he hecho con mucha topografía y estudios geológicos. Ponerme en el papel de los protagonistas no me ha costado nada porque varios capítulos son de escaladores y hay documentación sobre su historia. No me ha costado ponerme en su piel, llevo toda la vida escalando.

¿Cuando vayas a Yosemite crees que será el mismo que tienes en la cabeza?
Imagino que no, que será otro. La historia se desarrolla en una cronología histórica que se para en cierto momento y la revolución posterior turística que puede haber tenido el parque seguro que no es la que yo describo.

¿Cómo seleccionaste los personajes?
Yo quería hablar de escalada y fotografía, esos son los temas y los protagonistas reales. Pero a medida que me documentaba empezaron a aparecer personajes. El único que no es real es el del primer relato, ambientado en la época donde existían los indios de la zona.

“Ansel Adams era el protagonista indiscutible desde el principio”

En ese relato tiene protagonismo un fenómeno natural.
Me basé en un fenómeno climático que me llamó la atención a partir de una fotografía. Es un fenómeno lumínico que se da en Yosemite en la zona de El Capitán. Hay una cascada llamada La cola de caballo que, si se dan una serie de factores a la vez, los últimos rayos de sol hacen que el agua se vea rojiza. Rebusqué sus orígenes y así surgió la historia y los personajes.

¿Qué personajes hay?
Ansel Adams era el protagonista indiscutible desde el principio porque para mí es una referencia de la fotografía que llevo haciendo muchos años. Quería escribir una novela entera donde él fuera un protagonista único, pero luego me fui hacia las tendencias que han tirado de mí siempre: yo escribo relatos. Luego apareció Warren Harding, el primero en escalar The Nose. Me he movido siempre en el terreno del ecologismo y por eso John Muir también estaba presente. Me he dejado por el camino a un montón de personajes que iban a aparecer pero que acabé descartando. No sé si fue acertado o no, pero los dejé fuera.

¿Por qué te motiva tanto Ansel Adams?
Yo hice mucha fotografía en blanco y negro y su técnica del negativo y los contrastes de luz que utilizaba me dio para jugar mucho e intentar aprender. Estuve en clubs de fotografía hace años y muchos compañeros trabajamos ese tema, ese estilo de fotografía nos gustaba.

¿Y John Muir?
Él es un conservacionista poco conocido en Europa pero fue un referente, sobre todo en Estados Unidos, en el mundo del ecologismo. Dio pie a que se protegiesen muchos de los espacios naturales que lo siguen estando hoy, como Yosemite. De él había poca documentación y muy pocas cosas noveladas pese a ser un personaje tan famoso. Se han hecho estudios universitarios y cátedras pero no novela.

“Los relatos cortos se parece a la poesía: tiene que tener sentido cada palabra que pones”

¿Los relatos cortos son más fáciles de escribir que la novela larga?
Para mí son más difíciles porque tienes que meter la esencia de un texto largo de forma muy resumida y tienes que descartar muchas ideas. En los relatos cortos está la esencia de muchas cosas y hay que medir cada palabra. En la novela te puedes permitir cosas disonantes, aquí no. Cada palabra tiene que decir algo. Salvando las distancias, se parece a la poesía: tiene que tener sentido cada palabra que pones.

¿Cuál es el relato que más te ha costado?
El de la primera escalada en El Capitán porque jugaba con el personaje más conocido para los escaladores. Ellos conocen La Nose, por dónde discurre, y quería que la descripción de cada paso de la vía y dificultad técnica respondiera a la realidad. He leído textos de todos los protagonistas, mil cosas. Me he documentado mucho.

¿Los personajes tienen algún elemento común?
Todos están muy alocados con respecto al sitio donde hacen su actividad, que es Yosemite. Están como locos por el lugar. A algunos los une su propia actividad: escaladores, saltadores B.A.S.E. Precisamente, el capítulo sobre esta disciplina me costó mucho. Me metí en un mundo que no conozco y me lié la manta a la cabeza. Tendré que hablar algún día con un saltador.

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