Juan Mendoza crece en Madrid, en el Barrio de las Letras, a medio paso de la primera imprenta de El Quijote y a paso y medio de la Cuesta de Moyano.
Pasa su infancia y adolescencia transitando por calles como la de Cervantes o la de Moratín, y gasta la paga paterna en libros usados, sobados, leídos; libros que se resisten a morir y claman desde las casetas de madera unas manos que acaricien sus páginas y una mente púber y ávida de aventuras que los haga vivir unos días, unas horas más.
Todo ello le predispone a un destino literario. Comienza a escribir muy joven: poemas y cuentos que se han perdido para siempre, enterrados entre viejos papeles escolares. Ya adulto, periódicos y revistas recogen algunos de sus relatos y artículos. Pero no es hasta 2007 que publica su primera novela: Ngawande. La siguen Línea Uno, en 2018 y María Martillo, en 2019.
Montañero desde niño, Sombras en la ventisca, finalista de la XXV Edición del Premio Desnivel de Literatura, es su cuarta novela y la primera ambientada en las cumbres que tanto ama.