Carlos M. Mancho no nació con un piolet en la mano; de hecho, alquiló el primero a los 54 años en una tienda de Benasque. Su relación con la alta montaña comenzó tarde y de forma abrupta, con una ascensión al Aneto marcada por la inexperiencia, un equipo precario y un total desconocimiento de la técnica. Fue, en toda regla, una imprudencia.
Sin embargo, aquel día, a 3400 metros y con las piernas temblando, Carlos tomó la decisión más difícil, detenerse ante el paso de Mahoma. Mientras otros cruzaban, él comprendió que el verdadero éxito no era la cima a cualquier precio, sino saber escuchar los propios límites.
Aquella renuncia se convirtió en el motor de su nueva vida. Regresó dos años después, formado y preparado, para cruzar el paso y alcanzar la cumbre. Desde entonces, ha convertido esa pasión tardía en un reto anual, coronando desde los colosos pirenaicos (Posets, Monte Perdido, Vignemale o Midi d’Ossau…) hasta cimas internacionales como el Kilimanjaro, el Toubkal o los glaciares de Noruega.
A los 63 años, cerró el círculo volviendo a las aulas para titularse como guía de montaña (TD1), transformando sus dudas iniciales en conocimiento técnico. Este diccionario visual es respuesta a todas aquellas preguntas que surgieron en el camino.