
Última actualización: 19/06/2013
Saltar al contenidoUsted se encuentra en: Inicio / / Fernando Alomar gana el IX Premio Desnivel de Literatura de Montaña

Fernando Alomar
El jurado del IX Premio Desnivel de Literatura de Montaña, Viajes y Aventura ha estado compuesto por la alpinista vasca Edurne Pasabán, el veterano escalador madrileño Carlos Soria y el director de Ediciones Desnivel, Darío Rodríguez. Como finalista ha quedado también la obra del sinólogo granadino Javier García Ríos, titulada Cuaderno de Yunnan, sobre el viaje del autor por la China profunda.
La montaña caníbal es una novela que narra la expedición de un grupo de alpinistas españoles que parten con el objetivo de escalar el Gasherbrum IV, un pico del Karakorum (Paquistán). A la espera de su éxito y regreso queda un grupo de mujeres: esposas -novias-compañeras, una madre y una hermana, que representan diferentes actitudes ante la cuestión de "cómo sobrevivir al alpinismo de tu ser querido". Cuando llegan a España unas noticias confusas de la desaparición de todo el grupo en la montaña, da comienzo un período de tensa expectación, que ayudará a un grupo de personas a descubrirse a sí mismas, a conocer mejor a aquellos con quienes comparten la vida y a establecer nuevos lazos. El Jurado ha destacado la buena ambientación de la novela en el mundo del alpinismo español, su acción rápida y ágil y unos personajes muy bien construidos.
Fernando Alomar es mallorquín y licenciado en Ciencias de la Información. Ha publicado anteriormente con Desnivel una curiosa guía, Senderismo para masoquistas. En la actualidad trabaja como guionista televisivo, crítico de cine y literatura en el Diario de Mallorca y entrenador-monitor de vela y windsurf.
Fernando nos cuenta cómo nacía la novela: "En una conferencia en la Librería Desnivel sobre una trágica expedición española al Diran Peak en los 70, si mal no recuerdo, en la que fallecieron varios alpinistas sepultados por un alud. Uno de los supervivientes comentó como habían ido desde Madrid en furgoneta y tenían que volver de la misma forma. Decidieron no contar nada a sus familias hasta que llegaran allí. Ya en el campo base se cruzaron con una expedición militar pakistaní y les contaron lo que había pasado. El jefe de la expedición se lo contó a sus jefes, estos a la embajada española y esta a los medios de comunicación. Cuando llegaron los alpinistas, sus familiares ya lo sabían todo pero sin detalles y fue muy doloroso. Eso me impactó. Pensé: '¿Qué debió pasar por la cabeza de esa gente sabiendo que varios familiares suyos habían muerto pero sin saber quienes exactamente?'. Ese es el punto de partida, pero hay mucho más en la novela, más historias, más misterio..."
"No he viajado a Asia. He ido a algunas conferencias y he tirado de bibliografía. Me he empollado un montón de clásicos de la montaña como Shipton, Messner, Bonington, Lachenal, Boardman... También me documenté en Internet, y me pasé horas estudiando mapas y fotos de los ochomiles. Fue muy entretenido, pero con la incertidumbre de que se me colara algún fallito", explica de forma humilde cómo ambientó la novela en un lugar que jamás había pisado.